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Yareli Acevedo: Oro forjado con perseverancia

En el velódromo de Peñalolén, Santiago de Chile, se escribió una página dorada para el ciclismo mexicano. Allí, Yareli Acevedo se coronó campeona mundial en la prueba por puntos del Campeonato Mundial de Ciclismo en Pista 2025, al sumar 63 puntos para superar a la británica Anna Morris y a la neozelandesa Bryony Botha.

Lo que hace este triunfo aún más sorprendente es la forma en que se logró: a sólo 10 vueltas del final, Acevedo marchaba en la quinta posición. Muchos la creyeron fuera del juego. Pero fue ahí cuando mostró lo que significa no rendirse. En ese tramo final sumó 20 puntos en pocas vueltas, remontando a posiciones estelares y asegurando el oro para México. Cambió la historia de la prueba y dejó en claro que los límites están para superarse.

 

Este oro representa más que medalla: evidencia de que México tiene talento mundial en deportes que muchas veces no reciben el foco, con la ambición de destacarse, la constancia para entrenar y la mentalidad para ejecutar cuando importa.


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Lecciones más allá de la pista para las empresas, organizaciones y profesionales.

 

Detrás de ese oro hay una historia de horas entrenando, con caídas, remontadas y decisiones que no siempre se ven en pantalla.

 

Encontrar tu propósito. Yareli empezó con la bicicleta, mientras muchos miraban otros deportes. “Yo me llamo Yareli por la primera campeona del mundo mexicana de ciclismo”, ha dicho en referencia a Nancy Llarely Contreras, monarca en la prueba de 500 metros contrarreloj que se coronó en 2001, apenas dos meses antes de que naciera Acevedo.

 

No esperes que el foco te valide. Trabaja en lo que pocos ven para generar lo que todos reconocerán. Acevedo entrenó silenciosamente, mantuvo la mirada cuando otros buscaban títulos más populares.

 

Constancia. Yareli trabaja desde hace más de una década para este momento.

Ambición. No se conformó con competir, buscó el título y lo obtuvo. Pero una vez logrado lo que muchos sueñan, el reto no es detenerse, es mirar más lejos. Ella lo entendió y lo vivió.

Liderazgo. Mostró que se puede volver al frente cuando trabajan los que muchos denominan secundarios.

 

Su éxito el fruto de años de entrenamiento, de ajustar detalles, de mentalidad ganadora. Su victoria pone en evidencia que el talento mexicano no sólo existe, también puede dominar si se le dan las condiciones necesarias.

 

 

Una nueva forma de abrazar el “Sí se puede”.

 

En un país donde el ciclismo de pista rara vez ocupa titulares, Yareli Acevedo nos invita a mirar más allá, a plantearse metas propias aun cuando el camino no tenga reflectores. Hoy ella lo hizo para México, y mañana puede inspirar también a organizaciones a apostar por áreas latentes y talentos olvidados.

Con oro en mano y la mirada en el futuro, Yareli Acevedo nos demuestra que no hay meta demasiado alta cuando pedaleamos con propósito, estrategia y fuerza. Y continúa abriendo nuevos caminos para las generaciones que viene detrás.

 

Estaremos ansiosos por ver, celebrar y compartir sus nuevos logros.

 
 
 

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