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El valor de la imagen personal

Cómo extender su impacto más allá del retiro.

 

 

Este 4 de noviembre marcó un capítulo especial en la relación entre el deporte y la corona británica. En una ceremonia realizada en el Castillo de Windsor, el rey Carlos III nombró caballero a David Beckham, reconociendo no sólo su brillante trayectoria como futbolista, sino también su impacto en el deporte mundial y su compromiso con la filantropía.

 

Para el exjugador estrella del Manchester United y Real Madrid –un joven de clase obrera, originario del Este de Londres–, este fue uno de los momentos más emotivos en su vida. Y lo fue también para millones de aficionados, quienes han visto durante décadas al “Spice Boy” como una mezcla perfecta entre talento, personalidad y éxito deportivo. El chico de barrio que a base de disciplina y propósito, convirtió su pasión por el fútbol en un legado global.



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El eterno juego de reinventarse y marcar el camino a seguir.

 

Este nombramiento como caballero celebra su legado como futbolista y el triunfo de una marca personal que supo transformarse en imperio empresarial. Este viaje del campo de juego al mundo de los negocios ofrece importantes claves para aquellos líderes y organizaciones que buscan perdurar más allá del éxito inmediato.

 

Hace apenas un par de décadas, el nombre David Beckham evocaba imágenes de regates, goles de tiro libre y copas levantadas. Hoy, ese mismo nombre representa una estructura empresarial diversificada: inversión deportiva, licencias de marca, contenido de entretenimiento, y alianzas estratégicas internacionales.

 

¿Cómo pasa un deportista de fama mundial, a ser constructor de legado duradero?

 

 

Visión, oportunidad y transición bien planificada.

 

Beckham comenzó su carrera juvenil en el Manchester United, formó parte de la famosa “Class of ’92” y ganó seis títulos de la Premier League, así como una Champions League en 1999. Con 115 partidos para la selección de Inglaterra, 59 de ellos como capitán, dejó huella deportiva internacional.

 

Ya desde el terreno deportivo mostró una mentalidad de alto rendimiento, consciente de su papel mediático. Su eventual traslado al L.A. Galaxy de la MLS –en ese momento una Liga “exótica”, por decir lo menos– no fue sólo para extender su carrera cuando parecía que ya no podía rendir al más alto nivel. Fue una decisión estratégica y parte de un acuerdo de negocio bilateral, con miras a impulsar la globalización de la Liga norteamericana.

 

Mientras muchos creían que su brillo deportivo desaparecería, Becks trabajaba en su verdadero proyecto de vida: construir su propia marca como empresario e impulsor social. Mediante su DRJB Holdings Limited y una visionaria sociedad con Authentic Brands Group, transformó sus licencias, patrocinios, contenido, inversiones y presencia digital en un vehículo de negocio real.

 

Sólo en 2023, sus compañías alcanzaron ingresos de aproximadamente US$91.2 millones y utilidades antes de impuestos de US$36.2 millones. Paralelamente, su rol como co-propietario del Inter Miami –que consiguió como parte de su apuesta para llegar a la MLS–, le permitió diversificar su inversión deportiva en el mercado americano.

 

 

La marca personal como activo estratégico a largo plazo.

 

Beckham no sólo explotó su habilidad e imagen futbolística. Hizo de su estilo, carisma, credibilidad y capacidad de reinvención, una combinación de valores única que le permitió crear una marca inconfundible y dar el salto de la moda y el marketing, a los negocios e inversiones.

 

Otro gran acierto fue que no esperó al final de su carrera para empezar a definir su siguiente paso. Como dijimos, su contrato con el L.A. Galaxy incluía la opción de adquirir eventualmente una participación en algún equipo de expansión dentro de la MLS. A todas luces, un movimiento con horizonte de largo plazo.

 

Una vez encaminado en los negocios, tomó otra decisión inteligente: diversificar. Sumando a sus actividades la inversión inmobiliaria y filantropía. Finalmente, y no menos importante, alineó sus valores personales y de negocio, con los de una imagen familiar. Su estilo de vida, público y coherente, contribuyó a un liderazgo auténtico.

 

 

Cómo triunfar al estilo Beckham, también en los negocios.

 

1. Define tu marca (personal o corporativa). Más allá de un servicio, producto, talento o aporte actual, pregúntate ¿qué representan tú o tu empresa? ¿Cuál es su promesa de valor a largo plazo?

 

2. Planifica la transición. Anticipa lo que vendrá después del gran éxito actual. ¿Tu organización sólo opera hoy, o tiene visión de mañana?

 

3. Diversifica con coherencia. No basta con expandirse, alinea nuevos negocios con la identidad y capacidades centrales.

 

4. Aprovecha las alianzas estratégicas. Beckham se asoció con Authentic Brands, la MLS, marcas globales y plataformas de contenido. Para una empresa o profesional, encontrar las colaboraciones correctas puede potenciar recursos y alcance.

 

5. Mantén la autenticidad y cultura que te llevaron a la cima. Cuando tu marca se mueve hacia otros terrenos, la coherencia importa. La credibilidad se gana con claridad, no sólo con movimiento.

 

6. Sé consciente de tu propio legado. Beckham conjuga todos los días su pasado deportivo con su presente empresarial. Tu marca personal también debería honrar lo que ha construido mientras avanza.

 

7. Adopta una mentalidad de reinvención. Ser proactivo cuando el entorno cambia (mercados, tecnología, generación de talento), es crucial.

 

 

De ídolo deportivo, a símbolo de responsabilidad social.

 

Pero el nuevo “Sir David” no fue condecorado sólo por sus goles. Durante la investidura, el monarca destacó su extenso trabajo humanitario, que lo ha llevado a convertirse en uno de los embajadores más activos de UNICEF, defendiendo los derechos de la infancia alrededor del mundo. Además, su colaboración con la organización Malaria No More demuestra su compromiso con causas que trascienden fronteras.

 

Así, Beckham reafirmó que la grandeza no se define únicamente por los títulos ganados en la cancha, sino por la capacidad de inspirar y servir. Su historia es el recordatorio de que el verdadero éxito es aquel que deja huella más allá del marcador.

 

 

¿Estás construyendo para hoy, o para el mañana?

 

Al pensar en la carrera de David Beckham, me pregunto: ¿cuántos líderes empresariales preparan “el siguiente paso”, mientras aún están viviendo el presente? ¿Cuántas organizaciones apuestan a una visión de 10 ó 15 años, mientras se concentran en el próximo trimestre?

 

Beckham es un ejemplo de alguien que entendió que el éxito en el campo era apenas una parte de su carrera profesional. El verdadero reto que asumió fue crear algo relevante, rentable y sostenible en el tiempo.

 

¿Estamos nosotros dispuestos a hacer lo mismo?

 
 
 

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