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Dejar ir a un recurso clave

El caso de Rafael Devers en Boston


Rafael Devers debutó, en 2017, con tan solo 20 años, en Grandes Ligas con los Medias Rojas de Boston y prácticamente desde el inicio fue una estrella a la ofensiva. Cuatro veces ha sido Top 15 en la votación al jugador más valioso de la Liga Americana, ha participado en tres Juegos de Estrellas y cada año está entre los líderes de las principales categorías ofensivas.

 

Es tan bueno, que en 2023 Boston lo convirtió en uno de los jugadores mejor pagados del beisbol, al darle un contrato de $313.5 millones de dólares por 10 años. Al hacerlo, lo etiquetó tácitamente como la cara del equipo.

 

El 15 de junio, Devers hizo su trabajo una vez más: dio un homerun para guiar a Boston a un triunfo contra los Yankees. Después del juego se dirigió al aeropuerto para tomar un avión, junto a su equipo, hacia su siguiente encuentro. Ahí, fue informado de que había sido canjeado a los Gigantes de San Francisco y que debía presentarse de inmediato con su nuevo equipo. Los Medias Rojas no quisieron ya a Devers, estaban cansados de él.


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¿Cómo pudo descomponerse de esa forma una relación tan productiva para ambas partes?

 

Antes del inicio de la presente temporada, Boston vio la oportunidad de contratar a un magnífico tercera base: Alex Bregman, que aparte de ser una fuerza ofensiva, es muy buen defensivo … el pequeño detalle es que Bregman juega la misma posición que Devers (que por cierto es de los peores Terceras Bases a la defensiva). Después de que lo contrataron, le pidieron a Devers que cambiara posiciones y ahora tomara la de Bateador Designado … lo cual rechazó públicamente. Pese a ello, al iniciar la temporada jugó como Bateador Designado y después de algunos encuentros retomó el nivel habitual y se convirtió en el mejor jugador de la Liga en esa posición. Un poco después, el Primera Base de Boston se lesionó y el equipo le pidió a Devers que ahora se desempeñara en esa posición … nuevamente Devers se negó (argumentando que no había jugado ni entrenado ahí, aunque francamente creo que es una posición no tan complicada de jugar). Siguió bateando a un enorme nivel pero algo ya estaba muy roto en la relación … Devers se tenía que ir.

 

Este intercambio de jugadores, en el cual San Francisco envía a cuatro jugadores jóvenes a Boston, a cambio de su estrella, no hace mejor a los Medias Rojas hoy y francamente parece que ni siquiera en el corto plazo.

 

¿Se justificaba dejar ir, es más, deshacerte de tu mejor jugador, porque se negó a hacer un sacrificio por el equipo, cuando le pagas más de $30 millones al año? ¿Hace sentido que como empresario o directivo dejes ir o promuevas la salida de un recurso que es una estrella en tu organización, pero que no tiene la actitud que de ella o él esperas?

 

Boston claramente manejó mal la contratación de Bregman … si se hubieran acercado a Devers antes de realizarla, seguramente la respuesta habría sido diferente a la que recibieron (al llegar a San Francisco dijo que jugará donde le digan) y no se habría generado el lío interno que ha terminado con el canje. Para Devers, fue una falta de respeto.

 

En lo personal, me parece que aunque podrían haber hecho mejor las cosas, tampoco le pidieron a Devers algo irracional y creo que el jugador se equivoca en el manejo de la situación, al pretender resolverla públicamente. Aún más … estoy convencido de que, por el bien del equipo, debió haber aceptado los cambios de posición, seguir jugando a su nivel y llevar a Boston a ser nuevamente una escuadra altamente competitiva … debió ver la llegada de Bregman como una oportunidad de que su equipo, SU equipo, fuera mejor. En cambio, decidió mostrarse egoísta y generar división interna.

 

Boston tomó una decisión dolorosa pero acertada desde mi óptica. No permitió que un jugador fuera más grande que la organización o que estuviera dispuesta a ponerla en jaque.

 

¿Has tenido casos de empleados estrella, que por temas de actitud, hayas considerado que sería mejor dejarlos ir? Yo lo he enfrentado y la primera reacción ha sido buscar la forma de “enderezar” la situación, lo cual no siempre ha sido posible. Incluso he jugado con la idea de cambiarlo de posición o área para tratar de recuperarlo (no para pasarle el problema a otro, lo cual me parecería nefasto). Pero hay momentos en los que debes privilegiar el bien colectivo y separar a quien frena y hace daño al equipo.

 

Si un empleado “rompe al grupo” por actitudes agresivas, críticas sin fundamento o mal expresadas, evitar responsabilidades, difundir rumores y chismes, actuar con mala intención o poner permanentemente sus intereses por encima de los del equipo, clientes y la empresa, es mejor separarlo. Podrá tener un espectacular desempeño técnico o de ventas, pero el balance final para el equipo será negativo si permanece ahí.

 

¿Debe uno hacer un esfuerzo serio por rescatar a un colaborador de alto desempeño? … sin duda. ¿Hay límites de hasta donde luchar por integrarlo? … también sin dudas. El buen líder sabrá escoger el momento adecuado y, si se le pasa ese momento, aprender para hacerlo mejor en el futuro, porque siempre tendremos que decidir, como Boston lo hizo. Siempre habrá un Devers que nos lleve a cuestionarnos ¿hasta cuándo?

 
 
 

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