El 6 de septiembre de 1995 en el mítico estadio de Wembley, Inglaterra y Colombia jugaban un amistoso rutinario cuando el portero René Higuita decidió desafiar la lógica. Ante un disparo bombeado de Jamie Redknapp, el portero colombiano midió la pelota pero no la atrapó con las manos ni despejó con el pie. Se lanzó en clavado hacia adelante y en pleno aire, arqueó su cuerpo levantando las piernas hacia su espalda, para evitar el gol con los talones. La “atajada del escorpió